
Se acerca la hora de salida, voy buscando un espacio de soledad, no sin antes desear muchas suerte a mis compañeros. Salgo muy atrás, por lo que los primeros kilómetros es un continuo adelantar gente que va andando, no se colocaron en su sitio, y, no me importaba perder algo de tiempo pero si me molestaba el no poder coger un ritmo fijo para ir adecuándolo a mis sensaciones..... cuando por fin lo cojo puedo decir que fue bastante reservón, me daba miedo petar y no conseguir mi objetivo, me daba miedo tener calambres o ampollas y no quería arriesgar nada. Fueron pasando kilómetros, buenas
sensaciones, saludos con amigos y no amigos, agradecimientos a los voluntarios por su tremendo trabajo, a la gente que nos daba ánimos y cuando me quise dar cuenta me encontraba en Cercedilla con muy buenas piernas y la planta de los pies algo resentidas pero al cambiarme los calcetines la verdad es que se me pasaron bastante esas molestias, elegí unos de doble capa para este tramo final.
Parada a comer algo y, al salir del polideportivo, no pude evitar la tentación de tomarme una cerveza, que bien me sentó!!!! Hasta aquí, a un ritmo muy suave, practicamente hice todo el tramo corriendo, 64,4km., salvo cuestas pronunciadas. A partir de aquí y hasta el kilómetro 80, Alto de la Fuenfria, lo hice andando, en soledad, como toda la carrera, dándome ánimos, pensando en todos los ratos que le había robado a mi familia para estar allí, en todo
lo que deseaba hacer esta carrera, estos pensamientos me daban fuerza y casi corono con las primeras luces de la luna, totalmente de noche.
Comienza la bajada hacia Segovia, unos 3 kilómetros con piedra suelta, de noche y solo, preferí andar pero cuando pasamos este tramo no dejé de correr ni un momento hasta la línea de meta, finalizando a un buen ritmo empujado por el público que allí esperaba, como dice Dani, entré con una gran sonrisa y alguna que otra lágrima de recuerdo y de alegría por estar allí, y por cerrar un ciclo más de mi vida, en un tiempo de 16 horas 20 minutos.
